Soneto para el adicto al móvil
Érase un hombre a un movil pegado,
érase un móvil superlativo,
érase un nokia siempre en activo,
érase un teléfono sumamente valorado.
Era de Telefónica un cliente admirado,
érase del aparato un pobre cautivo,
érase un pasatiempo muy atractivo,
érase un gran ejecutivo muy ocupado.
Érase una pesadilla con las facturas,
érase una oreja caliente y numerada
superviviente de las charlas más duras.
Érase Atila el huno contra las baterías,
era una línea constantemente ocupada,
mientras la cobertura hace tantas perrerías.
---------------------------------------------------
La métrica no está calculada, y la verdad es que no me importa mucho.
Se lo dedico a Hidal por las innumerables horas de Sinpa que nos ha hecho!
P.D. : Agradecimientos a Fiodor M. Dostoievski por la ayuda prestada.
Publicado por
Kuruma Otoko
a las
13:52

1 comentario:
Glorioso soneto, de verdad. Ya quisiera Francisco de Quevedo haber escrito esta versión.
De verdad, un poema a la altura de lo que Hidal merecía, sobre todo tras los numerosísimos sinpas que nos ha hecho.
Un soneto que concentra una vida dedicada a enriquecer a las compañías de teléfono.
Lo digo de nuevo: grandioso, descojonante.
Publicar un comentario